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La competitividad y el sector químico

La competitividad y el sector químico

BQ.
18/05/2016

Ignasi Fernández *

 

En la última reunión del Panel de la AEQT tuvimos la, probablemente irrepetible, oportunidad de presenciar una reunión de la plana mayor de la industria química en Tarragona. La iniciativa, de entrada muy ambiciosa y muy bien llevada a cabo, se materializó con la presencia masiva de directivos y altos cargos de las principales compañías que operan en nuestro territorio. Casi había tantos directivos como ‘panelistas’. Sentados intercalados, la reunión ya se apreciaba como importante incluso antes de empezar.

La reunión empezó a rodar con la bienvenida y la presentación de un nuevo compañero: Joan Llatse, sentado a mi lado, tuvo un debut de Champions. A continuación, y después de una pequeñaintroducción, cada uno de los representantes de Dow Chemical, Covestro, Repsol, BASF, Ercros y Messer fueron detallando en qué medida les afectaban los dos principales problemas a que se enfrenta el sector ahora mismo: el altísimo precio de la energía y la carencia de infraestructuras más competentes.

Más allá de los detalles de cada compañía, desde el primer momento ya se respiró un aire de conversación multibanda. Al comentario de uno se añadía la puntualización del otro; a la opinión de Kepa Diaz (Dow Chemical) se apuntaba Anne Berg (BASF) asintiendo con la cabeza, enfatizando las palabras del directivo vasco. Desde el punto de vista de panelista, fue un placer ver todos aquellos intercambios de opiniones y respuestas sinceras a las dudas que iban añadiendo los panelistas. Así pues, pude ir hilando mi propia opinión sobre el presente y el futuro de estos dos retos (infraestructuras y energía).

Como ciudadano de a pie, uno tiene la sensación que las compañías centran su día a día en averiguar cómo hacer mejores productos con un coste más eficiente para poder ganar más dinero. La realidad, sin estar muy alejada, me pareció mucho más humana y comprometida con el territorio. Día a día, los responsables de las fábricas de nuestro entorno se tienen que enfrentar a una administración que, de tan preocupada por el cortoplazismo de las urnas, se olvida que, con cuatro leyes bien hechas, podrían salvar una industria puntera en Europa. 'El día de la marmota’ es una película que narra la historia de un día que se repite infinitamente. Esta es la sensación que tienen todos los directivos a la hora de llamar a la puerta del ministro o consejero de turno.

Todo y la impotencia derivada del trato con la burocracia y la política, creo que tenemos un tejido directivo igual de empeñado en mantener las plantas allá donde están para hacer dinero. Dos elementos indisociables que tienen que mantener vivo el complejo químico más importante del sur de Europa.

 

Ignasi Frenández es miebro del Panel Público Asesor de la AEQT


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