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Josep Anton Ferré, rector de la URV: ‘Nos hacen falta más empresarios’

'‘Nos hacen falta más empresarios’'
Entrevista a Josep Anton Ferré, rector de la Universidad Rovira i Virgili

J.A. DOMÈNECH
14/02/2016

40 estudios de grado, 50 másteres, 15.000 estudiantes, 1.500 profesionales docentes. 400.000 metros de campus... Si únicamente habláramos de tamaño y estudios, la URV no es una universidad pequeña, como tampoco son inferiores a otras universidades muchas de las carreras que se imparten. Aquí, en su territorio, quizá nos falte convencernos de ello. Y este es un empeño fundamental para su rector.

Ferré tiene gran capacidad para destilar lo esencial en una conversación, se hace próximo y didáctico. Y un afán que sabe transmitir, y aplica a la Universitat: la necesidad de no esperar la subvención, huir de la pasividad administrativa, buscar planteamientos abiertos, creativos. Primar la iniciativa.

En poco tiempo usted cumplirá dos años en el cargo.

A la URV le ha llegado la situación de crisis en un momento de crecimiento. Nosotros hemos ido creciendo todos estos años hasta llegar a nuestra masa crítica. Y ahora, justo cuando llegamos a conseguirla, no podemos estabilizarnos en una situación normal. Incluso tenemos que decrecer en algunas cosas. Es un momento difícil, complicado, con la regularización de las enseñanzas, el desplazamiento de los recursos, y la obligación de acertar en los estudios que propones.

Y la competencia universitaria.

En Catalunya tenemos como vecinas y competencia a universidades muy potentes. Aquí, cuando competimos, lo hacemos con las mejores universidades españolas, y esto es un acicate. Por ello también quedamos bien en muchos rankings.

Pero en España tenemos una dislexia entre el gobierno que legisla y el gobierno que paga. En otros ámbitos ocurre y en la universidad también. En nuestro campo, el gobierno central legisla en temas importantes: la duración de los grados, la contratación profesorado, etc., pero el que tiene que pagar es el gobierno catalán…

Usted siempre ha abogado por la libertad de establecer los grados que las universidades deseen.

Hay a veces una cierta obsesión por establecer el mapa de títulos. Nosotros en la URV creemos en la autonomía universitaria y en que se nos debe exigir un buen uso del dinero público, ser eficaces y eficientes. Pero no nos gusta que se repartan estas formaciones. Porque si tú tienes un título que solo se da en tu universidad, podrías llegar a sentirte muy cómodo, sin competencia. Y esto no es bueno para la calidad. Nos gusta la competencia: a las universidades pequeñas nos beneficia.

Y tenemos un problema con las becas.

Es que hay pocas y de poco importe. Algunos estudiantes necesitan la beca para poder mantenerse, no solo para pagar el coste de la matrícula. Y hay un tema de equilibrio, porque la   renta, además, no os la misma en un lugar del Estado que en otro.

Nosotros somos la universidad catalana que tiene más becarios del Ministerio. El Ministerio paga las becas según el precio de allí. Esto se traduce en que aquí perdemos, ya que el nivel de renta es importante.

Hemos comentado anteriormente el buen posicionamiento que tiene la URV en algunos rankings de calidad universitaria.

En el mundo hay muchísimas instituciones que llevan el nombre de universidad, unas 18.000. Pero solo unas 2.700 son universidades con producción científica. Es decir, transmiten y generan nuevo conocimiento. Nosotros queremos ser este modelo de universidad. Y en este camino estamos trabajando. Los resultados han ido llegando. Por esa razón nos gustan los estudiantes de master, de doctorado.

A veces se tiene la sensación que hay una separación entre ese conocimiento y el mundo de la empresa. ..

La sensación es, efectivamente, que la estructura productiva no aprovecha la generación de conocimiento. Digamos que no es tan propensa en aprovechar esto como en otros países.

Fíjese que hay una relación directa entre el nivel educativo de la población y el PIB. En España esto se ve claramente; la relación entre el PIB per cápita y la productividad. No somos una sociedad que tenga conciencia que la ciencia crea negocio. Las grandes empresas en España son una muestra de esto.

 


Josep Anton Ferré, rector de la URV: ‘Nos hacen falta más empresarios’

‘En la URV, cuando competimos, lo hacemos con las mejores universidades españolas’


¿Habrá excepciones?

El sector salud, donde esto se ve claro. Pero en el resto no se aprecia. Socialmente tendríamos que cuidar y mostrar que la prosperidad económica depende también de la investigación.

¿Siente que quizá la sociedad local no valora del todo la URV?

Bueno, sí, existe un cierto sentimiento… Este fenómeno anti local lleva a que no pocos padres orienten a sus hijos hacia otras universidades digamos con teórica más fama o prestigio. Paradójicamente, cuando explicamos en otras universidades lo que estamos haciendo en la URV se sorprenden, les cuesta creer que aquí también se hagan cosas importantes.

En estos somos muy papanatas, nos miramos el ombligo y creemos que en las grandes concentraciones es donde está todo.

Habrá que explicarlo mejor.

Esto, efectivamente, lo hacemos para que se visualice la repercusión del impacto de lo que se hace en la URV. El problema es que no tenemos tradición en apreciar estos aspectos. Nuestra universidad está hecha con gente que ha venido de muchos lugares. A la sociedad le cuesta mucho valorar, evaluar, reconocer los méritos propios. Y en cambio somos muy tolerantes con la mediocridad y valoramos poco la excelencia.

¿Puede materializarlo en algún ejemplo local?

La estación del AVE. Es vergonzoso que esté donde está. En esto hemos sido poco ambiciosos. Se ha aceptado con poca protesta… Pero hay otros ejemplos. Es igualmente impresentable que no tengamos líneas de ferrocarril de ancho europeo, vital para nuestras exportaciones, y en especial para el Puerto de Tarragona y nuestro sector químico.

Quizá deberíamos hablar de ausencia de liderazgo local.

Bueno es que aquí tenemos un área metropolitana de 400.000 habitantes: Tarragonés, Alt Camp, Baix Camp. Nadie la ha estructurado: demasiados ayuntamientos. No tenemos la capacidad para reconocernos como un área metropolitana.

Nos hace falta un liderazgo territorial fuerte. Es que hay cosas… Le propongo un ejemplo: un estudiante de Riudoms que quiera estudiar magisterio, ¿cómo llega a la facultad? Ni siquiera tiene facilidades para ello.

Es verdad que hemos tenido figuras que han destacado. Y tenemos dos sectores potentes: químico y turístico que se han hecho competencia. Por el espacio, por el agua, … Este es un problema que seguimos teniendo, aunque se viva una paz pactada entre ambos.

Ha mencionado el clúster químico.

Comparto la preocupación que tienen en estos momentos. La importancia del clúster químico ha sido vital para el territorio.

Quizá por edad de algunas plantas, por estrategia internacional de las compañías, por los movimientos del accionariado, todo esto puede afectar. Pero tenemos muchas cosas a favor, excepto el precio de la energía, el estar en manos del lobby energético, que hace que paguemos la energía carísima, y las comunicaciones, como hemos dicho.

Curiosamente, en el sector químico, lo que antes veíamos que era una ventaja que la empresas fueran de matriz multinacional ahora esto se puede ver como un a preocupación.

En cambio, parece que si algunos polos químicos en Europa han de quedar, uno de ellos ha de ser el de Tarragona, a pesar de las dificultades internas y las amenazas externas.

Sí, pero delante de las amenazas externas, tenemos que hacer lo posible para generar una industria capaz de hacer cosas diferentes. Tenemos el conocimiento para ello, pero me pregunto, ¿tenemos los empresarios para hacer esto?

Pregunta clave…

Faltan empresarios con capacidad de liderazgo y también ganas de crear.

Es que, por ejemplo, hay muchos productos biotecnológicos que se podrían hacer. Tenemos muchos directivos, muy buenos, pero quizá pocos empresarios. Hay sectores emergentes como el de la enología y otros. Y tenemos empresas que han nacido aquí, pero cada una ha crecido por su línea, sin crear sinergias con otras del territorio.

Por ejemplo, en el sector químico hay muchos directivos, pero pocos empresarios. En el sector turístico, al revés, tenemos muchos empresarios, pero pocos directivos. Fíjese que no tenemos ningún operador turístico.

Creo que en general falta ambición: aquí un 80 % del dinero en las empresas proviene del banco y un 20% del emprendedor, porcentaje idéntico, pero al revés, de lo que ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos.

La falta de iniciativa no es únicamente empresarial, también la padecemos en la universidad. Buscamos jefes de departamento y profesores con ganas de mejorar, de crear, de crecer. Nos falta la convicción de que si queremos algo lo podemos hacer, y no esperar a que la institución o el Estado nos lo proporcione.

En general, el sistema no favorece la iniciativa empresarial productiva.

Es que hemos creado una situación en la que han primado los grandes negocios de servicios. Salen ganando las grandes empresas distribuidores de agua, electricidad, la banca, autopistas. Y cuesta ver tejido productivo, como en otros países. Faltan empresas que creen grandes bienes de consumo.

¿Qué le diría a un estudiante que quisiera matricularse aquí de una carrera tecnológica?

La mayoría estudiantes que tenemos en las ingenierías permanecen en la URV, no tenemos demasiadas fugas hacia otras universidades, excepto algunos títulos muy concretos. Creo que eso ya es un valor. Aquí encontrará una capacidad de interacción con el profesorado y las empresas, que no se encuentra en otros lugares. Tenemos muchos profesores asociados que trabajan en el ámbito privado.

Por otro lado, es importante que vayamos a buscar estudiantes en otros lugares del Estado. Esto lo vemos en los másteres, donde el 25% de los matriculados son extranjeros.

 

Ferré, frente al debate actual sobre duración de las titulaciones, argumenta que “podemos hacer títulos a tres años, pero no daremos la misma formación que damos en cuatro. No podemos condesar lo que dura cuatro en tres”. Sin embargo, “no estamos en contra, por ejemplo, de plantear crear algunos títulos a tres años”.

Como catedrático, ha tenido todo tipo de estudiantes. Su experiencia le ha llevado a sorprenderse y valorar que “te encuentras con estudiantes brillantísimos, pero que después no han podido alcanzar determinadas metas profesionales. Y al revés: aquel estudiante que no le veías con salida, y ha podido desarrollarse como un gran profesional”.

PERFIL

Edad: 57

Profesión: Catedrático de Mecánica de Fluidos.

Aficiones: Bricolaje, excursionismo.

Rasgos principales de su carácter: Empático, exigente conmigo y con los demás.


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